Bioeconomía: Qué es y por qué es importante

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La bioeconomía nos invita a repensar cuál es la mejor manera de obtener nuestros bienes y servicios, buscando cuidar el ambiente al mismo tiempo que hacemos crecer nuestras economías. Al utilizar de manera eficiente los recursos biológicos, este enfoque no solo busca romper con la dependencia de los combustibles fósiles, sino también aportar al desarrollo económico y social en armonía con nuestro entorno.

¿Qué es la Bioeconomía?

La bioeconomía se define como el conjunto integral de actividades, procesos y conocimientos orientados hacia la producción sostenible de bienes y servicios, haciendo uso eficiente de recursos biológicos y sus derivados. El objetivo fundamental de la bioeconomía es reducir la dependencia de combustibles fósiles, al tiempo que impulsa el desarrollo económico y social con pleno respeto al medio ambiente.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la bioeconomía abarca la producción, utilización y conservación de recursos biológicos, integrando conocimientos, ciencia, tecnología e innovación. Su propósito es ofrecer información, productos, procesos y servicios a todos los sectores económicos, contribuyendo así a la transición hacia una economía sostenible.

La bioeconomía abarca una amplia gama de sectores, entre los que se incluyen:

  • Agricultura y silvicultura: La agricultura y la silvicultura son los sectores primarios de la bioeconomía. Estos sectores producen alimentos, fibras, madera y otros productos de base biológica.
  • Industria: La industria utiliza los recursos biológicos renovables para producir una amplia gama de productos, como biocombustibles, biomateriales, bioplásticos y bioquímicos.
  • Salud: La salud es un sector emergente de la bioeconomía. La bioeconomía ofrece nuevas oportunidades para el desarrollo de medicamentos, vacunas y otros productos sanitarios.

¿Por qué es Importante a Nivel Social, Ambiental y Económico?

La bioeconomía es importante a nivel social, ambiental y económico por las siguientes razones:

Importancia a Nivel Social

Creación de empleos y negocios verdes: La bioeconomía puede ayudar a generar nuevos puestos de trabajo y negocios, tanto en el sector agrícola y forestal como en el sector industrial. Esto contribuye a la reducción del desempleo y la pobreza, especialmente en las zonas rurales. Además, puede mejorar la calidad y la equidad de los mismos, al promover la inclusión de las mujeres, los jóvenes, los pueblos indígenas y las comunidades locales.

Mejora de la seguridad alimentaria y sanitaria: La bioeconomía puede ayudar a mejorar la seguridad alimentaria y sanitaria, al proporcionar nuevos alimentos, fibras y productos farmacéuticos fabricados de manera más eficiente. Esto contribuye a mejorar la salud y el bienestar de las personas.

Promoción del desarrollo territorial y la inclusión social: La bioeconomía se presenta como un impulsor fundamental para el desarrollo territorial. En primer lugar, promueve el valor agregado en el origen, la creación de empleo y el arraigo en el territorio al diversificar e integrar cadenas productivas basadas en la biomasa. Además, fomenta la innovación y la cooperación entre actores locales, regionales y nacionales al fortalecer capacidades en ciencia, tecnología e innovación. Por último, contribuye a la reducción del impacto ambiental mediante el uso eficiente y el reciclaje de recursos biológicos, la mitigación y adaptación al cambio climático, y la conservación de la biodiversidad. 

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Importancia a Nivel Ambiental

Reducción de la dependencia de los combustibles fósiles: La bioeconomía desempeña un papel esencial para reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Utiliza recursos biológicos renovables, como biomasa, biocombustibles y bioproductos, como sustitutos en la producción de energía, alimentos, piensos y otros bienes y servicios. Al apoyarse en la biotecnología y el conocimiento científico, la bioeconomía busca gestionar de manera sostenible los procesos y recursos biológicos. Este enfoque representa un paso crucial, permitiendo la transición desde una economía insostenible basada en combustibles fósiles hacia una economía impulsada por la biomasa renovable.

Disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero: La bioeconomía contribuye a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, que son el principal factor del cambio climático. Al fundamentarse en el aprovechamiento de fuentes de combustibles menos contaminantes en comparación con los combustibles fósiles, emerge como una solución clave para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Conservación de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos: La bioeconomía aboga por la conservación de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos a través de la promoción de prácticas agrícolas e industriales sostenibles y el impulso del comercio de productos y servicios con un valor añadido. Esto busca generar beneficios económicos, sociales y ambientales, al mismo tiempo que incentiva la conservación y el uso sostenible de los recursos naturales.

Fomentar la economía circular: La bioeconomía persigue un enfoque económico que busca minimizar el desperdicio y maximizar la eficiencia en la producción. Se maximiza la utilización de subproductos con la finalidad de generar nuevos productos de gran valor industrial.

Importancia a Nivel Económico

Aumento de la productividad y competitividad de las empresas: La bioeconomía pretende aumentar la productividad y la competitividad de las empresas, al proporcionarles nuevos materiales, productos y servicios de mejor calidad, producidos de forma más eficiente. Esto contribuye al crecimiento económico y al desarrollo sostenible.

Impulso de la investigación y la innovación: Al aparecer nuevas oportunidades en los mercados mundiales, la bioeconomía impulsa la investigación y la innovación, con la finalidad de desarrollar nuevos productos y servicios. Esto contribuye al crecimiento económico y al desarrollo tecnológico.

Diversificación de las fuentes de ingresos y valor agregado: La bioeconomía busca diversificar las fuentes de ingresos, evitando depender exclusivamente de un solo sector productivo. El principio esencial de la bioeconomía consiste en convertir las materias primas del sector primario en productos industrializados de mayor valor en el mercado. Además, busca generar valor añadido al utilizar subproductos industriales para la fabricación de biocombustibles y otros productos.

Creación de nuevos mercados y oportunidades de inversión: En el actual escenario de aparición de nuevos mercados y con la creciente demanda internacional de productos sostenibles, la bioeconomía se destaca como una lógica económica relevante para proporcionar bienes con mayor trazabilidad y calidad. Adicionalmente, cada vez más empresas reconocen esta necesidad y están invirtiendo en negocios alineados con los principios de la bioeconomía. Este enfoque no solo responde a la demanda del mercado global por productos más sostenibles, sino que también contribuye al impulso de un sistema económico que valora la eficiencia, la responsabilidad ambiental y la innovación.

¿Qué Países Incorporaron la Bioeconomía?

La bioeconomía está ganando importancia en todo el mundo, tanto en países desarrollados como en emergentes. Diversos países han adoptado la bioeconomía como una visión de futuro, con el objetivo de alcanzar una economía más sostenible, resiliente e inclusiva.

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Algunos Ejemplos de Países que Han Incorporado la Bioeconomía

Alemania: Fue el primer país en lanzar una estrategia nacional de bioeconomía en 2010. Su objetivo es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, mejorar la seguridad alimentaria y energética, y crear empleos verdes.

España: Presentó su estrategia de bioeconomía en 2016. Se centra en el uso eficiente de la biomasa, el fomento de la investigación y la innovación, y la promoción de la cooperación entre los actores públicos y privados.

Estados Unidos: Tiene una iniciativa de bioeconomía desde 2012. Busca impulsar el desarrollo de bioproductos, bioenergía y biotecnología, así como mejorar la salud pública y el medio ambiente.

Finlandia: Es uno de los líderes mundiales en bioeconomía. Su estrategia apunta a aumentar el valor agregado de sus sectores forestal, agrícola y pesquero, y a generar nuevos negocios basados en la bioeconomía circular.

Francia: Cuenta con una estrategia de bioeconomía desde 2018. Se centra en el desarrollo de cadenas de valor sostenibles, el apoyo a la transición ecológica y la creación de empleo y riqueza en los territorios rurales.

Japón: Tiene una estrategia de bioeconomía desde 2012. Se orienta a la creación de nuevas industrias y mercados basados en la biotecnología, la biomasa y la biodiversidad, y a la contribución a los desafíos globales como el cambio climático y la seguridad alimentaria.

Noruega: Presentó su estrategia de bioeconomía en 2016. Con el propósito de aumentar la producción y el uso de recursos biológicos renovables, y de fortalecer la competitividad y la sostenibilidad de sus sectores bioeconómicos.

Malasia: Es el primer país de Asia en tener una estrategia de bioeconomía, lanzada en 2012. Busca transformar su economía basada en los recursos naturales en una economía basada en el conocimiento y la innovación, aprovechando su biodiversidad y su industria de biotecnología.

Sudáfrica: Tiene una estrategia de bioeconomía desde 2013. Se enfoca en el desarrollo de soluciones biotecnológicas para la salud, la agricultura y la industria, y en el aprovechamiento de su rica biodiversidad y su capital humano.

Oportunidades Para América Latina y el Caribe

América Latina y el Caribe cuenta con una gran biodiversidad, y con un gran potencial en la producción de biomasa, lo que la convierte en una región con potencial para el desarrollo de la bioeconomía. La región tiene una amplia gama de recursos biológicos, como bosques, tierras agrícolas, océanos y biodiversidad marina, que pueden utilizarse responsablemente para generar una amplia gama de productos y servicios. 

La diversidad de sus climas posibilita el desarrollo de cadenas de valor basadas en la biotecnología, biocombustibles y bioinsumos. Asimismo, su potencial para generar electricidad renovable añade un elemento clave a su capacidad.

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